Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 11 de diciembre de 2017

La decisión nunca se debe tomar a la ligera

La elección de hacer fotografías en blanco y negro o a color no se debe tomar nunca a la ligera. No es sólo una cuestión de estética o que “queda mejor”. Desde mi punto de vista, el fotógrafo debe reflexionar “a priori” y no “a posteriori” sobre esta crucial decisión. Y, para ello, me gustaría poner como ejemplo en esta nota, como reflexionó Raghubir Singh sobre este tema al inicio de su extensa carrera fotográfica.

(c) Henri Cartier-Bresson. Jaipur, 1966









Singh, como todos sabemos, fue uno de los más influyentes fotógrafos de calle contemporáneo y pionero del uso del color en India en la década del ’70 del siglo pasado. Y me gustaría aclarar, en este sentido,  que su ídolo de juventud fue Henri Cartier-Bresson a quien conoció en 1966 en Jaipur













Y también fue un gran amigo de Lee Friedlander y William Gedney quienes lo visitaron en varias oportunidades en India. Todos, grandes fotógrafos en blanco y negro que Singh admiraba profundamente.


(c) William Gedney. Benares, 1979

En su introducción a River of Colour (Phaidon, 1998), Singh comenta que, en la década del ’60, descubrió que la preferencia de los fotógrafos occidentales por las películas en blanco y negro era la expresión de una sensibilidad cultural impregnada de angustia y alienación. "La condición fundamental de Occidente es la de la culpa, vinculada a la muerte, de la cual el negro es inseparable".


(c) Raghubir Singh

En el arte indio, por el contrario, el color siempre ha tenido una dimensión espiritual enraizada en la idea del darshan o vista sagrada. "La condición fundamental de la India, sin embargo, es el ciclo de renacimiento, en el que el color no es solo un elemento esencial, sino también una fuente interna profunda, que se adentra en el largo y rico pasado del subcontinente".


(c) Raghubir Singh. Calcutta, 1972

Aunque fotografió exclusivamente en color, Singh creía que la fotografía en blanco y negro en India podía ser "exitosa cuando se evitan los contrastes extremos y la escala de grises completa se convierte en una transposición viva de todos los colores", como en el trabajo  de Cartier Bresson o del cineasta indio Satyajit Ray, otro gran amigo de Singh .


(c) Raghubir Singh. Benares, 1985


Además, Singh vio su propio uso del color como parte de una tradición estética india que se remonta a las pinturas de corte vibrante de color y detalle del período Mughal, a las pinturas en miniatura Rajput.
Actualmente, la obra de este gran fotógrafo indio se está exponiendo en el Metroplitan Museum of Art (The Met) de Nueva York.


(c) Raghubir Singh. Bombay, 1991

Hasta pronto!


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lunes, 4 de diciembre de 2017

Desconocido entre conocidos



Nueva York probablemente sea la ciudad sobre la que más libros de fotografía de autor se hayan realizado. Este dato lo corrobora, una exposición que se realizó hace poco el Centro José Guerrero sobre este fenómeno editorial y Nueva York. El centro además publicó un catálogo que cuenta con información sobre 48 libros editados entre 1931 y 2002 por 50 fotógrafos. Seguro que hay más, ya que en los últimos años, debido al auge del fotolibro contemporáneo.


Catálogo de la expo


En ese contexto de cosas, me gustaría destacar en este post,  el Nueva York de un fotógrafo que pasa muy desapercibido para las nuevas generaciones pero que vale la pena conocer por las pocos fotografías que encontré en la web: me refiero a Arno Fischer.


(c) Arno Fischer. Nueva York 1978


Este fotógrafo alemán que era el “ojo de Berlín” antes que se construyera el muro y dejara por completo hacer fotografías de calle sobre su ciudad; tubo la suerte de viajar a Nueva York y un libro publicado en 1988,  atestigua su paso por la gran manzana.


(c) Arno Fischer. Nueva York, 1984

De Fischer me llama mucho la atención su forma de componer instantáneas callejeras de gran potencia visual y con composiciones arriesgadas en planos, uso de diagonales,  triángulos que dinamizan la imagen y momentos intersticiales. 
Si nos damos una vuelta por sus fotografías realizadas en Berlín, se pueden encontrar muchas joyas.


(c) Arno Fischer. Berlín, 1957 de su libro Situation Berlin



En mi trabajo, estoy particularmente interesado en las relaciones que las personas tienen entre sí – señala en una entrevista en The GuardianEn esta fotografía, me gusta la composición, la forma en que los dos hombres se llamaban entre sí. No sabía quiénes era. No pregunté. En aquel entonces, nunca pedía permiso a nadie antes de tomar alguna instantánea. Probablemente ni siquiera se dieron cuenta”.


(c) Arno Fischer. Berlin.

(c) Arno Fischer. Berlin

Hasta pronto!


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viernes, 1 de diciembre de 2017

Movimientos intersticiales



En un principio,  este proyecto se llamó simplemente “composición”, un espacio visual donde iban cayendo “imágenes intersticiales” que apreciaba por su valor compositivo. Y nada más.
A medida que incrementaba este peculiar conjunto visual, me fui dando cuenta que había un nexo común en todo ello. Algo íntimo, singular para mi que se entrelazaba, que evolucionaba internamente como si se tratara de un viaje iniciático.





De alguna manera, el proyecto es una metáfora visual sobre el  paso del tiempo y sobre mi vida en exilio, lejos de la tierra donde nací. Escenas intersticiales que me conectan con sensaciones olvidadas, con recuerdos de una infancia tantas veces perdida.
Y así nació Cuatro Movimientos:
En Arpegio, líneas y formas en transformación. En Contrapunto, inducido por el contraste. En Fuga, en un perecedero deambular. En Armonía, la necesidad de equilibrio.

 A continuación, deseo compartir en esta nota, un audiovisual del proyecto. Espero que les guste.

CUATRO MOVIMIENTOS from Marcelo Caballero on Vimeo.


buen fin de semana!


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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Pasear, detenerse


El caminar, no solo es bueno para la salud. También es útil para deambular por la ciudad junto con una cámara. 
En ese sentido, vivir intensamente ese caminar, incentiva la curiosidad y el sentido crítico. Por eso, no encuentro otro método más eficaz para conocer,  de una manera pausada, un territorio, su atmósfera, su gente, y su luz.


(c) Mark Cohen


Este ansia de explorar una ciudad mediante un caminar crítico me lleva, en muchos casos, a conocer espacios públicos al margen de los circuitos turísticos
Esta idea resulta fundamental para comprender “la otra cara” que se llena de nuevos significados. En ese contexto, la fotografía de calle, entendida así, revitaliza con sentido crítico, un documento simbólico de una ciudad poco probable de ser vista sino se "la camina", si no se la explora con intensidad en todos sus laberintos urbanos.


Este año, salí a caminar por los barrios periféricos de Essaouira  y descubrí otra ciudad.


Hace poco me llegó a casa, un nuevo libro de Francesco Careri: Pasear, detenerse, que bien puede servir para introducirse de una manera reflexiva sobre la experiencia de la pausa, del detenerse en ese andar que para este gran epistemólogo italiano es como un instrumento cognitivo y creativo capaz de transformar simbólica y físicamente el espacio.




Hasta pronto!


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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Ventanas de conocimiento


Sabemos perfectamente que hacer una fotografía es intentar resolver un problema visual a través del rectángulo de la cámara. Sin embargo, qué es lo que incluimos y lo que excluimos de ese encuadre son decisiones sumamente importantes que nacen de nuestra capacidad cognitiva, en nuestras cabezas. “Nosotros somos la mejor cámara” dicen algunos y yo estoy de acuerdo con ello.
Así, a través de ese encuadre, aislamos un instante, una emoción irrepetible de nuestro entorno. Y todo ello me produce una sensación íntima, intransferible, personal sobre el maravilloso acto fotográfico. Y,  si a partir de ello, se abre otra ventana, otro encuadre, se entabla una relación más compleja, más profunda que me atrae muchísimo.


(c) Tim Hetherington, Hospital de Tubmanburg, liberia 2003

El otro día me encontré con una fotografía de Tim Hetherington que me remite a todo ello. El contraste entre los dos encuadres es brutal, dos estados opuestos, uno simboliza la vida y el otro la muerte. Una manera muy simple de representar el entorno en donde se encuentra el fotógrafo y cuantas cosas nos hablan esas ventanas sobre ese mundo.
Estas ventanas de conocimiento, por llamarlas así, las utilizaba muy bien Harry Gruyaert en algunas ocasiones.


(c) Harry Gruyaert. Marrakech, 1986



Realmente me hizo pensar en la composición y la idea de que tenía que aprender a componer antes de agregar cosas adicionales a mis imágenes – señala el fotógrafo belga a LensSe trata de obtener ese equilibrio de tu composición, luego tu luz, luego tus momentos. Entonces se trata de agregar esos tres ingredientes juntos”.


(c) Harry Gruyaert. Mali, 1988

Hasta pronto!


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lunes, 20 de noviembre de 2017

Ritmos intersticiales de color


Siempre me cautivó como algunos fotógrafo logran, a través de la repetición cromática, un ritmo visual inigualable que se percibe como una sucesión de impulsos dinámicos que “al romperse”, se produce un contrapunto visual de singular belleza y potencia visual.


(c) Jodi Cobb

Esos contrapuntos resultan tan decisivos como plásticos y actúan como espacios intersticiales del ritmo cromático y le otorga dinamismo a su existencia.


(c) Steve McCurry

El ritmo del color, en contraposición del ritmo de las líneas y las formas, responde a otras exigencias de la composición. El ritmo cromático puede responder a contrapuntos de colores cálidos y fríos que, aparte de brindar profundidad de campo a la escena; la convierte en un campo fértil de exploración compositiva.


(c) Jodi Cobb. Nueva York


Que se incluye y que se excluye del encuadre, siempre modificará la potencia del ritmo cromático, como si intentáramos escuchar en una improvisación de jazz, su ritmo percusivo. Y allí está su dificultad y su disfrute.


(c) Harry Gruyaert

Hasta pronto!


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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Perpleja incomodidad


Por la noche todo se transforma. Espacios anodinos durante el día, cobran exuberancia en la noche. 
Cuando todo comienza a desvanecerse en la oscuridad, una especie de incertidumbre de luz se apodera de todo y transmite una permanente sensación de perpleja incomodidad.
Una perpleja incomodidad de luz, de atmósferas, de sugerencias y de hasta implicaciones psicológicas como las de Michael Ackerman que constituyen un claro ejemplo de adentrarse en  un territorio inhóspito pero prolífico de incertidumbres no exentas de obstáculos.


(c) Michael Ackerman. de su trabajo Half Life

Para Todd Hido, la noche le permite alejarse del mundo superficial y entrar en otro gobernado por la imaginación en donde reinan más las preguntas que las respuestas.


(c)  Todd Hido. Imágenes pertenecientes a su serie Homes at night.

Hido, actualmente, está revisitando los bosques del estado de Washington para un ensayo fotográfico inspirado en Twin Peaks de David LynchLa ciudad de Twin Peaks no existe. Pero contiene muchos de los problemas que existen en todas las ciudades, grandes y pequeñas, problemas que pueden ignorarse fácilmente” señala Hido en Time.


(c) Todd Hido. Washington

 “Durante los últimos 15 años, he estado visitando el estado de Washington, como un sustituto de mi Ohio natal. Me transporta al estado psicológico oscuro evocado por los inviernos de mi infancia”


(c) Todd Hido. Washington


Algo de toda esa perplejidad incómoda también la encuentro en el París hooperiano de Brassai en donde también nacen mucho más los interrogantes que las seguras respuestas. La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón” comenta el gran fotógrafo húngaro. 


(c) Brassai. Paris, 1931


 Hasta pronto!



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